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Por Antonio Briceño
abguitarrista@gmail.com

En el mundo de la música sabemos la enorme importancia que representa la atención, especialmente ante las complejas situaciones que pueden ocurrir ante una presentación pública. Todos conocemos esa voz interior, que como “otro yo” se expresa y puede llegar a convertirse en un total dolor de cabeza, llegando incluso a desconcentrarte al punto de dejar la mente en blanco.

Recientemente tuve la oportunidad de leer el libro “Focus” del psicólogo y periodista Daniel Goleman, en el cual indaga la ciencia de la atención presentando un oportuno análisis de esta cualidad mental – a menudo ignorada o subestimada –  de indudable importancia en nuestra vida.

En este libro, Goleman señala que la atención funciona, en cierto modo, como un músculo: se desarrolla y fortalece cuando la ejercitamos. Por lo tanto, en una época de continuas distracciones, para enfrentar con éxito nuestro complejo mundo es necesario que perfeccionemos nuestra atención en sus tres facetas: la que se orienta a nuestro interior, a los otros y al medio que nos rodea.

La atención y la manera en que enfocamos nuestra mente mientras estudiamos, son hábitos que pueden desarrollarse, hasta el punto de perfeccionarse y así lograr tener una atención absolutamente “blindada”.

En mis años como estudiante de música he conocido curiosos casos en los que destacados interpretes de la guitarra de muy alto nivel, me cuentan que no sólo se trata de estudiar con el instrumento, sino de estudiar sin él. Debes ser capaz de visualizar con absoluta claridad lo que hace cada mano durante la interpretación de toda la obra; si esto no es así, estas dejando abierta la posibilidad a fallos o lagunas. Teniendo así toda la obra en la cabeza podrás estudiar en cualquier momento, durante una cola, en el supermercado, camino a casa, y de esta manera fortalecer enormemente la claridad de la obra en tu mente.  Incluso conozco casos que van más allá: debes ser capaz de visualizar la obra ( la partitura ) en tu cabeza, hasta el punto de poder escribirla directamente sobre un pentagrama.

Las 8 horas diarias o el mito de las 10.000 horas

Un punto muy especial del libro de Goleman es el dedicado al “mito de las 10.000 horas”, del que se dice son el secreto del éxito en cualquier ámbito. Muchos estudios apuntan que para lograr ser un experto en cualquier área debes dedicar 10.000 horas de estudio, y seguramente has escuchado de maestros o compañeros que, para destacar realmente como interprete debes estudiar al menos 8 horas diarias. Bien, en este capítulo del libro se dice que esto es parcialmente cierto, y se menciona un estudio hecho al muy destacado violinista Itzhak Perlman, el cual ingresó a estudiar en Juilliard School cuando era un niño prodigio de 13 años. Allí estudió durante 8 años con la muy exigente Dorothy DeLay, la cual pedía extrema disciplina, por lo cual sus alumnos estudiaban 5 horas diarias. Para Perlman esto significó que al egresar contaba al menos con 12.000 horas de práctica inteligente.

¿Por qué “Práctica Inteligente”?

Estudiar 10.000 horas te puede convertir en un gran ejecutante del instrumento, pero esto es una verdad a medias, ya que en gran medida, tu desempeño dependerá de cómo estudies.
Goleman especifica que “si cometes los mismos errores, por ejemplo, cuando juegas al golf, 10.000 horas de práctica para superarlo no mejoraran tu juego. Seguirás siendo un perdedor, solo que más viejo.”

Según Anders Ericsson, psicólogo de la Universidad de Florida, cuya investigación sobre la destreza generó la regla de las 10.000 horas, “la repetición mecánica no ofrece beneficios. Se trata de ajustar la ejecución una y otra vez para acercarse al objetivo”.
Igualmente según Anders, prácticamente todas las personas pueden alcanzar altos niveles de desempeño con una práctica inteligente. Esta práctica inteligente está basada en la concentración.

En cualquier ámbito los expertos observan que la concentración tiene importancia fundamental. Ericsson descubrió en su estudio sobre las 10.000 horas, que los violinistas estudiaban totalmente concentrados, con el objetivo de mejorar algún aspecto en su ejecución, una característica que los grandes maestros saben detectar.
La practica inteligente incluye siempre una retroalimentación que permite reconocer errores y enmendarlos. Por este motivo los bailarines ensayan frente al espejo.

En teoría, ese feddback proviene de un entrenador experto, imprescindible para alcanzar los más altos niveles. Por lo tanto, la concentración y el feedback son tan importantes como las horas de práctica.
Pero luego de alcanzar más de 12.000 horas de estudio, ¿Es suficiente para prescindir de Maestro?  Los artistas profesionales suelen tener entrenadores de por vida. Nadie alcanza el nivel más alto sin un gran Maestro. El gran Perlman aún tiene un coach: su esposa, Toby, una concertista de violín a la que conoció en Juilliard. Por más de cuarenta años Perlman ha valorado sus duras críticas como un “oído extra”.

Algunos datos

Si estás pensando dedicarte a estudiar muchas horas te dejamos el siguiente cálculo.
Si deseas ser un músico profesional puedes estudiar durante los próximos 5 años, 5 horas diarias y así alcanzarás un total de 9125 horas de estudio, pero recuerda, debe ser estudio inteligente.

Itzhak Perlman estudió durante 8 años a razón de 5 horas diarias, logrando un total de 14.600 horas de estudios, por supuesto, esto sumado a su enorme talento.

El estudio de Anders Ericsson sobre las 10.000 horas, encontró que los violinistas más destacados de las mejores academias de música se habían ejercitado con sus instrumentos durante 10.000 horas. Los que no superaban las 7500 horas solían ser, literalmente, segundos violines.

¿Y tú? ¿Ya tienes tu reloj listo para comenzar a practicar?

Te dejamos este  interesante video de Ted-Ed sobre cómo practicar de manera más efectiva: 

Antonio Briceño

Músico I Guitarrista Clásico I Amante de las artes, los libros, y de todo lo bueno que hay en el mundo. @anibrimo

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